jueves, 3 de septiembre de 2009

Antes había códigos

¡A mi no se me arregla con chirolas y sobadas de medias! Yo fui hombre del Doctor Sokolinski, en tiempos en que La Salud de Nuestros Hijos tenía algún valor.
¡No eran tiempos de viva la pepa, como los que
estoicamente nos toca transitar!

Papanatas del destino, critican por amor a Avilés: probé la dieta de la remolacha y me hizo bien a las hemorroides.
Para ponerse a vociferar, primero probá la chaucha. ¡Sino que piola! Eran otros tiempos, qué duda cabe, y la verdad es que uno es hombre de esos tiempos. Había códigos. Había Entel. Había ATC.
Había La Batalla del Movimiento de la primogénita de Angelito Magaña.
Ahora es todo un despiporre.

Cualquier trabuco pasea sus indecencias por delante de decentes bigotes con finos mocasines. Don Pancho Ibañez es de los nuestros. Nada de look trolo con peluca.
Nada de tumbadoras en el culo para que suenen como una batucada al primer embiste.
¡Las cosas que se inventan, Madre Mía!
Si mi abuelo se levantara de su santa tumba, se mete de vuelta al toque.
¡Qué cagada vivir para ver esto! Si tuviera más coraje, me hago zombie y me pongo un regio peluquín.
No es cosa de salir así nomás al macadam.

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