¿Por qué no se pesa la poronga en vez de fatigar con libritos?A escenarios radicales, respuestas pajarito. La Historia no miente. Y si exagera, tampoco es su culpa.
Las bibliotecas no son un reflejo de lo real, sino lo real vuelto reflejo. Eso no lo dijo Goethe, pero el palo experimentó el pelotazo.
Hemos avanzado al estilo Ivanissevich, esto es, fumigando los corruptos restos de morfinómanos leninistas.
¡Así no se construye una civilización!
La barbarie tiene cara de embutido.
Flor de taquitos estrenaron. No hay más que junar la fotito.
¡El aluvión sodomita no tiene límites!
Es fácil vociferar ¡me sopla un huevo! cuando no es la integridad personal la que está en juego.
Trulalá jamás aprenderá.
La melodía de fondo, tan del moroso estilo de Troncha Angosta,
simplemente no nos conmueve.
Para eso escuchamos a Juan Verdaguer.
Hay quienes piensan que todo esto es joda. ¡Pobres paparulos! Lo mismo se creyeron Tinayre y Tottenberg.
Ya que puestos a decir cualquier cosa, decimos cualquier cosa.Entre el alzheimer y la escritura automática sólo se interpone André Breton.
¡Qué se vayan a lavar el culo!
El Petete de Weimar no se andaba con túnicas.
¡Pispeá el chambergo!
Está ahí atornillado como relojeando la voituré.
¡Y las medias Tom que subrogó!
Por lo pronto, ya no es temporada de Jodidolandia.
La lencería satánica no se amedranta así nomás.
Hay que tomar recaudos.
Un alma noble no espeta un forúnculo de buenas a primeras. Pete Le Boutique no será un rebaño de bondades, pero por lo menos se jugaba por sus ideales.

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